
La nueva esclusa del puerto de Bremerhaven, construida entre 2003 y 2005, conecta el Weser y el Neuer Hafen e incluye una rampa de acceso vial junto al faro Loschenturm. Hasta 20 m de suelos blandos y 5 m de relleno exigieron control del asentamiento y estabilidad a largo plazo.

Como parte del desarrollo urbano y portuario en Bremerhaven, la esclusa del Nuevo Puerto (New Harbour Lock), que conecta el río Weser y el Neuer Hafen, se construyó entre 2003 y 2005. El proyecto también incluía una rampa de carretera sobre la cabeza exterior de la esclusa, directamente adyacente al histórico faro Loschenturm. El desafío: el suelo blando estaba formado por hasta 20 m de arcilla altamente compresible y capas de suelo blando. Con una cota de suelo prevista de hasta 5 m, el proyecto requería una solución que limitara el asentamiento y garantizara la estabilidad a largo plazo para proteger las estructuras existentes sensibles.

Dadas las grandes profundidades de suelo blando, se esperaban asentamientos de hasta 60 cm. Sin embargo, el asentamiento residual máximo admisible era solo de 5 a 7 cm. Se descartaron las técnicas de precarga y los materiales de relleno ligeros, como la arcilla expandida, debido a las condiciones desfavorables del suelo. La solución adoptada: un sistema de cimentación portante compuesto por pilotes hormigonados en combinación con una capa de distribución de la carga reforzada con geomalla.
En la rampa norte se ejecutó un sistema de cimentación con pilotes de mortero hincados 2 m en arena portante, coronados por una losa reforzada con geomalla. La carga del terraplén se transfiere a los pilotes mediante un sistema de distribución de la carga de doble capa formado por geomallas Naue Secugrid® 80/80 Q6 y un arco de suelo portante. El resultado: una transferencia de carga eficiente hacia capas de suelo más profundas y estables, y un asentamiento máximo de menos de 4 cm en el centro de la rampa.
El sistema de cimentación demostró ser eficaz tanto en la práctica como en la teoría. Mientras que los modelos de diseño convencionales sobreestimaban de forma significativa las deformaciones de la geomalla, un método avanzado basado en el enfoque de Zaeske proporcionó predicciones realistas y conservadoras en términos de seguridad. Estos resultados permitieron seguir perfeccionando la metodología de diseño para futuros proyectos con condiciones de suelo blando similares.
Conclusión: La combinación de geomallas Naue Secugrid® con un sistema de transferencia de carga apoyado en columnas permitió un proceso constructivo seguro, rentable y puntual en condiciones de suelo extremadamente exigentes. Una solución transferible, especialmente adecuada para proyectos de infraestructura en suelos de arcilla blanda, como los que se encuentran en el norte de Alemania y en regiones similares.
La alta rigidez a la tracción favorece una transferencia eficiente de las cargas del terraplén a las cimentaciones por pilotes y a las capas de suelo portante más profundas.
El monitoreo a largo plazo con galgas extensométricas y sensores de presión confirmó la eficacia del sistema de cimentación reforzada durante la construcción.
Secugrid® permitió una solución de cimentación segura, rentable y oportuna sin depender de precargas extensas ni de materiales de relleno ligeros.
N.º 01132