
En Bruc, cerca de Barcelona, un depósito de agua de 773 m² planteaba el reto de impedir que anfibios y pequeños animales quedaran atrapados en su interior. Aunque el depósito estaba vallado contra jabalíes y corzos, la fauna más pequeña aún podía entrar y no lograr salir.

En el pintoresco municipio de Bruc, cerca de Barcelona, la construcción de un embalse de agua planteó un reto de diseño: cómo impedir que anfibios y pequeños animales quedaran atrapados en su interior. Aunque el embalse de 773 m² estaba rodeado por una valla de protección contra jabalíes y corzos, persistía la preocupación de que parte de la fauna pudiera deslizarse al interior y no ser capaz de salir.

Con una profundidad máxima de agua de 4 metros y una capacidad total de almacenamiento de 1.866 m³, las pronunciadas pendientes interiores de la balsa, revestidas con una geomembrana de PEAD de 1,5 mm y protegidas por debajo con un geotextil no tejido de 200 g/m², no ofrecían puntos de apoyo ni una salida natural. Para pequeños animales como conejos, perdices, liebres, zorros, caracoles y anfibios atrapados en su interior, la balsa podía convertirse fácilmente en una trampa mortal. El cliente quería un sistema de evacuación pasivo y de larga duración para proteger el ecosistema local.
El equipo de ingeniería decidió abordar el desafío con sencillez y previsión. Propusieron un camino de escape robusto y sin mantenimiento mediante la instalación de Naue Secumat® Eco 601 G4 a lo largo de una de las pendientes, desde el borde superior hasta la parte inferior del embalse.
Diseñado para soportar condiciones ambientales severas, Secumat® Eco ofreció tres ventajas clave:
Para aumentar la durabilidad y el rendimiento, la manta se fijó con varillas metálicas para impedir que flotara, incluso cuando está sumergida. El producto resistente, con filamentos continuos de 1,1 mm de espesor dispuestos aleatoriamente, sostiene permanentemente el paso.
Este tratamiento inteligente de la pendiente garantiza que, incluso si una rana cruza periódicamente o un pequeño mamífero cae en la cubeta, disponga de una vía segura e instintiva para salir caminando, sin dañar el sellado del embalse ni comprometer su capacidad de almacenamiento de agua. Este paso puede planificarse a lo largo de toda la pendiente de la cubeta, una vez demostrado su efecto y su aceptación por la fauna local.
Este proyecto muestra cómo incluso las estructuras más técnicas pueden diseñarse con empatía, integrando soluciones respetuosas con la naturaleza basadas en las condiciones específicas del proyecto. Al integrar geosintéticos de alto rendimiento como Secumat® Eco, el embalse de Bruc no solo cumple su función de almacenamiento de agua, sino que también contribuye a la biodiversidad y a la seguridad de los animales.
Una pequeña intervención con un gran impacto: la naturaleza permanece segura y la estructura sigue siendo resistente. Eso es ingeniería inteligente en acción.
La robusta malla 3D con resistencia a los rayos UV ofrece una vía de escape permanente, incluso cuando queda periódicamente sumergida.
N.º 01112